Sobre las infinitas variaciones que puede tener la configuración de un rostro humano. De entre las millones de formas que hay en la naturalesa, la que más es reconocida aún y con las variaciones es la cara, ojos, nariz, boca, y distancias entre ellos, texturas, sombras y angulosidades son procesadas por el cerebro, y cada rostro recibe un nombre o se asocia a algún otro recuerdo y se archiva.